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La ceguera nos pasó la factura

Este 4 de febrero 2018 será recordado en nuestra historia costarricense como el día que nos dieron la mejor bofetada de realidad. Porque no solo quedo en evidencia que la sociedad costarricense aún no está preparada para los cambios sociales del siglo 21, sino que se demostró que la educación ha fallado, y sumado junto al abandono de los más necesitados en el país, quienes dieron voto a todo un personaje digno de nuestro tercermundismo.

Más allá de lo que usted apruebe o no apruebe en materia de derechos civiles, hay un hecho inalienable, nuestra educación no ha formado seres que cuestionan, solo lectores pasivos y repetidores de datos. Nuestro modelo educativo está en crisis, cuando se miran personas opuestas a temas a los cuales ni siquiera se acercan a una lectura crítica que les dé una opinión personal e individual, y  es entonces que tenemos un fallo en el sistema.

Todos los candidatos y partidos políticos, no supieron leer de forma correcta las señales que brindaron los más sencillos y el abandono de las zonas más pobres de Costa Rica, esas zonas donde la necesidad, donde la carencia y la frustración, se olvida de la formación y el cuestionamiento, pero donde encontró caldo de cultivo la opción menos favorable y que sirvió para que hoy 14 diputados enteramente creyentes en sus convicciones contrarias a la coherencia del colectivo y un candidato de corte ultraconservador religioso, nos tenga en una zozobra constante.

Señores, cuando se tiene hambre y frustración, pensar es difícil; cuando se está en esa debacle, hacer doblar rodillas es muy sencillo para grupos religiosos con ideas que dañan a otros, y eso se ve en todo el mundo.

El tico no es una persona culta y solo se deja de llevar por emociones, basta con ver las cosas que más los mueven a nivel social como futbol, toros a la tica, quejarse en Facebook, entre otros factores. Nuestra sociedad ha sido una sociedad dormida que de vez en cuando despierta, pero ladra sin hacer cambios sustanciales, que al final es lo que deseamos todos.

Tenemos o teníamos una ceguera que nos hacía vivir en una burbuja de cristal que era “pura vida”, pero que tan solo es el cascaron de una idiosincrasia voluble y manipulable.

Hoy día en esta división carente de sentido entre conservadores y no conservadores, por un tema que no debería afectarnos como sociedad moderna, es cuando más debemos analizar que hacemos mal y porque se perdió el norte, y es algo que no solo es propio de la política o del Estado, sino que nos atañe a todos.

No importa quien gane la segunda vuelta, ya la división y la falta de criterios se apodero de la Asamblea Legislativa, lo que significa una victoria a medias para cualquiera de los candidatos.

Pero lo más importante no es tratar a las personas que votaron por el candidato ultraconservador como ignorantes, sus historias y frustraciones, sumado a coacciones sociales les motivaron a dar su voto por ellos, no son malas personas, solo que aprendieron a mirar solo un lado de la vida. Eso sí respetémonos y no permitamos insultos, eso no es intolerancia es exigir algo de educación, si aún queda algo.

Recuerde y si hablamos en términos futbolísticos como a la mayoría les gusta, no es lo mismo un equipo de fútbol de primera división que uno de segunda división. Analice su voto, use la cabeza y deje las emociones para cuando juegue la Sele.

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